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En la historia reciente de los gobiernos nacionales, se ha hablado con insistencia de la gran reforma que requiere el sector del campo colombiano, sin que la intención y los buenos deseos hayan cristalizado.
El gobierno de Carlos Lleras Restrepo planteó la reforma agraria, muy sonada entre simpatizantes y severamente criticada por otros, no se convirtieron en realidad los sueños del ex Presidente, y más cuando los terratenientes de este país lo consideraron inicialmente de izquierda por el solo hecho de lucir un gorro de esos que usaba Niquita Krusev. Con el transcurrir de los días, se dieron cuenta de que el humor de Lleras, de colocarse un gorro para el frío, no era otra cosa que una demostración de cortesía para quien se lo obsequió. A lo mejor la violencia no hubiera llegado a los límites que hoy alcanzó, de haberse realizado la reforma agraria de 1968. Ahora el presidente Santos retoma el norte, considerando que es ese sector uno de los caballos de batalla para derrotar la pobreza, que ojalá de ponerlo a caminar, no se diluya la intención como azúcar en el agua. Al pobre sector del campesinado del país, le ha ido como mujeres sin parejo en una fiesta patronal, comen pavo hasta la saciedad. Se ha demostrado que una de las causas que genera la espiral de violencia, es justamente el abandono del campo. El desplazamiento conlleva a la confrontación de conductas sociales diferentes, desadaptadas de su hábitat, que al llegar a la ciudades chocan frontalmente con el ciudadano y la velocidad de su ritmo de vida, llevándoles a recibir más que una respuesta amable, una expresión de indiferencia y hasta de rechazo, que luego en contra respuesta o desquite realizan actos de violencia en toda su gama. Al parecer, el presidente Santos ha tenido en cuenta las prioridades en la agenda de su gobierno, por lo que ha ideado un diseño para el sector, demostrando que este campo que hace parte del sector primario, es un importante generador de la economía. Entonces nos habla de las cinco locomotoras, tres de las cuales jalonarán el primario, agro, el secundario que se refiere a la industria y el terciario que trata de los servicios. Analizando el pasado de la gestión de Uribe, en el 2007, se tiene como referencia, el crecimiento que tuvo la economía nacional con el PIB, puntaje sobresaliente, y el autor de su incremento fue justamente el sector de la construcción. Parece que el presidente Juan Manuel Santos dio en el blanco, cuando apadrina mediante la integración de los sectores; los débiles con los fuertes, buscando de este modo la generación de empleo, una de las causantes de pobreza y violencia. Consideramos que va bien la gestión de gobierno y registramos complacidos la dirección de la cartera del ramo (agricultura) de manos expertas como las de Camilo Restrepo, duro crítico de varias administraciones, y hoy le corresponde aplicar los correctivos a las políticas criticadas por él. Los ojos del mundo ven en América Latina una buena alternativa de comercio, pero el proceder de algunos gobiernos en estas materias desdibuja esas buenas impresiones, hasta el punto de que alguien de la talla del nobel Stiglitz considere que le va mejor a una vaca en Suiza que a un agricultor en América Latina. Haciendo uso del mismo humor gris, tendríamos que preguntarnos si a las vacas les va mejor que a los suizos, para que el próximo nobel se lo ganen las vacas de ese país.
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