El gran sueño de los sanjuaneros… PDF Imprimir E-mail
Viernes, 30 de Julio de 2010 05:00
El gran sueño, el gran cambio esperado por el pueblo sanjuanero, es el mismo sueño esperado por el mundo entero, el cual consiste en romper muchos paradigmas que se han enquistado y han reinado en nuestra sociedad por más de cuarenta años, generando el atraso y la pobreza reinante.
Desde sus comienzos se tuvo la falsa creencia que en San Juan solo podía ingresar al Palacio Municipal en condición de alcalde, quien tuviera linaje y apellidos de alcurnia, o en su defecto, quien tuviera mucha ascendencia como patrón sobre los peones y trabajadores de sus fincas, especialmente los asentados en la extensa zona rural, porque se manejaba el criterio de que el poder económico era para ostentar el poder político también, porque resultaba inverosímil que los pobres gobernaran a los más pudientes.
Esta realidad se ha venido cambiando y de manera gradual estos paradigmas se han venido rompiendo en nuestra sociedad, ya que la suerte del pueblo ha quedado en manos de los hijos del pueblo-pueblo, es decir, los hijos del ciudadano secular forjados en el esfuerzo de familias modestas, porque ya San Juan no tiene grandes hacendados ni grandes capitalistas como en el pasado y al romperse esa brecha entre pobres y ricos, esto permitió que los hijos de las clases populares ingresaran al Palacio Municipal como alcaldes a regir también los destinos del pueblo, se dice en el argot popular que algunos no dieron la talla, nosotros dejamos en manos de Dios y la patria el juicio de la labor desarrollada por ellos para alcanzar el progreso y mejorar la calidad de vida de su gente.
Lo cierto es que hoy San Juan del Cesar es un pueblo quijotesco y macondiano rodeado de muchas contradicciones y paradojas, producto de la intriga, la envidia y la persecución entre su clase dirigente, a quien la ceguera le ha impedido ver la inmensidad de las oportunidades que se logra en la unidad de propósitos por el pueblo donde uno nace, llevándolos esta actitud a no deponer los odios y rencores para trabajar unidos por el progreso y el desarrollo.
Por esa razón, San Juan es como un barco que se viene hundiendo, y lo más doloroso es que se viene hundiendo con muchísimas velas encendidas, que podían alternarse apagándose una y encendiendo otra, hasta seguir nuestro camino de progreso y que su luz se convierta en antorcha de nuestro destino.
Esta situación nos obliga a hacer un llamado a la reflexión de nuestro pueblo, el llamado a que haya un cambio de mentalidad, de pensamiento, de orden social y político, a no continuar en el portal de la humilde conformidad, viendo pasar los años en el mismo estado de cosas sin cambio alguno.
En este pueblo hay que comenzar a darle valor a lo que tiene valor y desechar lo que no tiene valor, los sanjuaneros no podemos seguir dejándonos deslumbrar por las apariencias y dejando a un lado la esencia de las personas y las cosas. Aquí en San Juan se está poniendo de moda que todo ciudadano quiere ser el alcalde, sólo para ostentar el poder y decirle a los demás, aquí mando yo, el alcalde soy yo, pero sin resultados ante la opinión que evalúa sus planes de vida, y es por eso que quien ocupa un cargo público ya quiere ser el alcalde, quien cumple con su deber ya quiere ser el alcalde, quien es amigo del alcalde considera que también debe ser el alcalde, quien atesora unos pesos también quiere ser el alcalde y quien fue edil, concejal o diputado sin importar los resultados, también quiere ser el alcalde, porque considera que desde el poder ejecutivo se maneja mejor el poder real.
Pero la pregunta del millón es saber si tienen las bases para soportar las presiones de un pueblo que ha sido asaltado en su buena fe, dándole su voto de confianza al carismático y bonachón sin importarle si estaba preparado o no para gobernar, inventándose ídolos de barro como producto de la improvisación que los llevó a dar un salto al vacío en el pasado, recogiendo el descontento del ciudadano que esperaba mucho más de su autoridad.
Mi abuela solía decir que todo palo no sirve para cuchara y es por eso que al pueblo sanjuanero lo exhortamos a no seguir actuando por el sistema de ensayo y error, para que la opinión ciudadana no siga condenando a sus propios hijos.
 

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