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El crimen de una joven mujer, cuyo cuerpo fue hallado en una trocha que conduce a la ranchería El Guajirito, sacudió nuevamente a los habitantes de Riohacha, quienes aún no se reponen de la serie de homicidios de los últimos días, los cuales permanecen en la impunidad, ante la incapacidad de las autoridades para esclarecer cada uno de los móviles.
A las 5:35 minutos de la mañana de ayer, algunas personas que transitaban por la vía a Valledupar, se vieron sorprendidas, cuando indígenas de algunas comunidades vecinas los alertaron sobre la presencia de un cuerpo sin vida, perteneciente a una joven mujer de escasos 25 años de edad, quien estaba tirada en el suelo, con dos heridas en su cuerpo.
El crimen, al parecer, fue cometido en otro lugar, y el cuerpo fue arrojado a unos 20 metros de la carretera que comunica a Valledupar, sobre el mojón del kilómetro 2, entrada a la comunidad de El Guajirito.
Hasta el cierre de esta edición, el cadáver permanecía sin identificación en la morgue del hospital, ya que ningún familiar o amigo se ha acercado para el respectivo reconocimiento.
La joven, al momento de ser acribillada, lucía un jean color azul claro, una blusa fucsia, sandalias rosadas; tez blanca, cabellos negros, 1,70 de estatura aproximadamente y su edad oscila entre los 20 y 25 años, con apariencia de haber nacido en el interior del país; tampoco tenía ningún tipo de documento.
Escucharon disparos
Algunos indígenas del sector señalaron a la Policía que a eso de las ocho de la noche del pasado martes se escucharon cuatro disparos, pero que no salieron por lo peligroso de la vía. "No quisimos salir, porque había amenaza de lluvia y además esto está peligroso", advierten habitantes de esa zona.
No era meretriz
Hasta el hospital de Riohacha, llegaron dos jóvenes que laboran en un bar de la ciudad, para indagar pero en la morgue no les permitieron ver el cadáver de la mujer asesinada. Este Diario, junto con algunos agentes de Policía, se dieron a la tarea de visitar esos sitios de diversión, pero los administradores reportaron que en sus establecimientos no hacía falta ninguna de las trabajadoras. El rumor que más circuló en la urbe era que la muchacha trabajaba en uno de esos negocios, lo que fue descartado tras las aseveraciones de los encargados de emplearlas.
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