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Siete años de lucha y sobrevivencia, más de 700 niños para seis aulas de clases y ocho muertes en lo que va corrido del año por hambre y enfermedades infectocontagiosas, es el aberrante registro del barrio Brisas del Mar, ubicado a la salida que de Riohacha conduce a Valledupar.
La carencia de los servicios públicos es uno de los principales inconvenientes, ya que sólo poseen la energía eléctrica, y de manera deficiente; con redes construidas de forma artesanal, elaboradas de postes de madera y alambre dulce, de los cuales algunos se han caído. “Nosotros tuvimos que tomarnos la vía hacia Valledupar y la Troncal del Caribe en el kilómetro uno de la vía que conduce a Maicao, hace aproximadamente dos meses, debido a que existen unas actas firmadas por distintos funcionarios del Municipio, del Departamento y algunos organismos de control, quienes se comprometieron a instalarnos los servicios públicos, pero a la fecha, todos han brillado por su ausencia”, indicó Nicolás Reales Castro, edil de la comuna 8 y vicepresidente de la Junta Administradora Local. Por lo pronto, según manifiesta Reales, los niños del sector deben consumir aguas de pozo y recibir clases en hacinamiento, así mismo, pasar hambre igual que los adultos, sin tener el organismo acostumbrado a semejante escasez de alimentos. “¿Dónde están las ayudas del Gobierno?”, pregunta indignado el Vicepresidente de la Junta Administradora Local. La lluvia arrasa con todo Los habitantes del barrio Brisas del Mar afirman que en época de lluvia sus viviendas se inundan y muchas de sus pertenencias son arrasadas por el agua, “pero ni siquiera así las ayudas de la Alcaldía de Riohacha y la Gobernación de La Guajira alcanzan a llegar hasta acá”. “Pertenecemos a una sociedad digna y como humanos requerimos de los servicios públicos, ya es hora de que las autoridades vuelquen su mirada hacia esta población vulnerable que requiere de ayuda del Gobierno saliente y del entrante para mejorar su calidad de vida”, concluyó Nicolás Reales Castro, edil de la comuna 8.
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