|
Al vecino incómodo habría que aplicarle dosis de diplomacia antes que los tambores de la guerra.
Chávez, ese impredecible dictador del tercer mundo, tiene en ascuas la paz continental y se podría convertir en el verdadero incendiario de Latinoamérica. Podría ocasionar un conflicto bélico de escalada no solo latinoamericana sino también en la constitución de ejes supracontinentales derivados de la conveniencia económica sobre sus inmensas reservas de hidrocarburos.
El loco de Barinas se cree el Libertador reencarnado. Su mesiánico hitlerismo criollo lo tiene al borde de la paranoia imperialista, pretendiendo resucitar nuevamente el sueño bolivariano de unificación territorial con él a la cabeza. Colombia sufre con la infamia protectora de este dictadorzuelo hacia los subversivos de las Farc y el ELN. La dignidad nacional, bien es cierto, no es negociable, los intereses republicanos han de defenderse con ahínco, combatividad e hidalguía. Sin embargo, hay que agotar hasta la saciedad los canales diplomáticos, para enrutar por la hermandad tradicional nuevamente las relaciones binacionales. La diplomacia guerrerista, de insultos y dimes y diretes ha ocasionado la pérdida de millones de dólares a la industria, el comercio y el transporte. Cientos o miles de familias se han afectado en ambos países. El comandante venezolano discute con Colombia, España, Alemania, la santa sede, el Perú, y otros países y, al parecer, de la habladuría no queda nada. España se hace la de la vista gorda ante las cuantiosas y multimillonarias inversiones de sus empresas . Hasta estos días el Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica se pronuncia tímidamente sobre este flagelo protector del terrorismo. Urge la diplomacia, antes que la guerra. A nadie convendría un conflicto. Catastrófico por cierto para ambos países. El apoyo de USA, si es que se produce, no será gratuito. Recordemos cómo aprovechó las guerras intestinas del generalato de los estados confederados de Colombia, que luchaban por un estúpido caudillismo y al desunir su política los gringos nos cercenaron a Panamá. Igualmente, cuando el dictadorzuelo Santana en México luchaba contra sus detractores criollos, los gringos los despojaron de Texas, parte de California y otros territorios con algo más de dos millones de kilómetros cuadrados. La ayuda a la Independencia Cubana de España tampoco fue gratuita. Se quedaron con Puerto Rico y Filipinas.
|